Cada agosto en Argentina celebramos el Día de la Niñez, una fecha que va más allá de los regalos y las promociones. Es un momento para detenernos, observar con ternura y preguntarnos: ¿cómo acompañamos realmente su crecimiento? ¿Qué tipo de infancia estamos ayudando a construir?
No todas las infancias son iguales. Algunas transcurren entre naturaleza y tierra, otras entre pantallas y ritmos urbanos. Algunas están rodeadas de afecto, otras luchan por encontrar un espacio seguro. Pero todas —todas— merecen ser celebradas, respetadas y cuidadas.
Celebrar la niñez no tiene por qué centrarse en el consumo. Podés regalar tiempo, atención, conexión. Podés crear espacios de juego sin estructura, dejar que exploren texturas, inventen mundos, se conecten con el cuerpo. La infancia necesita menos ruido y más contacto. Menos estímulos invasivos y más naturaleza. Menos "deber ser" y más presencia amorosa.
¿Qué tal si este año el regalo es un momento? Te compartimos algunas ideas sencillas y amorosas para compartir con peques de cualquier edad:
- Spa natural en casa: prepará toallitas tibias, un poco de aceite Duga y música calma. Podés ofrecer un masaje en los pies, en la espalda o en las manos. Es un espacio de conexión increíble.
- Juego sensorial: armá bandejas con harinas, legumbres, algodones, o cremas suaves para que exploren con los dedos. Actividades de este tipo estimulan el sistema nervioso y refuerzan la conexión cuerpo-mente.
- Lectura en la bañera: elegí un cuento breve y leelo mientras están en la bañera con agua tibia. Podés acompañar con un chorrito de aceite Duga en el agua para suavizar su piel.
- Carta al cuerpo: ayudalos a escribir (o dictarte) una carta a su cuerpo, agradeciéndole por todo lo que hace. Es una forma amorosa de sembrar conciencia corporal desde pequeños.

Este Día de la Niñez, celebramos a quienes nos inspiran con su mirada limpia. Y renovamos nuestro deseo de cuidar sin dañar, de nutrir sin invadir, de acompañar sin alterar lo esencial.